Hace once años publiqué mi primer artículo en una revista académia. Era un review libre sobre la ambliopía y sus efectos en el habla. Hace poco me dio por releerlo y este ensayo es el producto de eso.

La comunicación es ese pegamento que nos une como sociedad, como manada. Pero no nos une solo entre nuestra misma especie, lo hace también con las demás especies que nos rodean, y con el entorno como tal también. La comunicación es esa transmisión de información entre cerebros que la puedan procesar. Entonces, creo que todos concordaríamos en que para una buena comunicación se necesita que los sentidos estén funcionando adecuadamente ¿cierto? Ahora, si hablamos, por ejemplo de comunicación visual, como signos y demás, todos también concordamos en que se requiere de buena visión para ellos. O si pensamos en la comunicación hablada, entonces todos también concordamos en que se necesita de una buena audición. Pero ¿se necesita ver bien para poder entender adecuadamente el habla?

Cuando estudiaba audiología hablábamos de la importancia de la audición en la comprensión del habla. Recuerdo clases de psicolingüística donde veía todo lo complejo que es el procesamiento cerebral del habla, la profesora nos enseñaba sobre el área de Wernicke, de Broca, áreas específicas del lóbulo temporal. O sea, teníamos (y tenemos) bastante claro que la audición es fundamental para el entendimiento del lenguaje hablado. Pero recuerdo que en el 2014 me topé con unos artículos sobre cómo se veía alterada la percepción del habla en casos de ambliopía. Me fascinó darme cuenta que la visión influye incluso en algo que consideraba exclusivamente auditivo.

¿Acaso escuchamos con los ojos? Quizás esa no sea la forma de decirlo, pero los ojos sí ayudan a escuchar mejor. Para que me entiendan, voy a hablar primero de lo que implica el habla, que los sonidos son solo una parte de todo el mensaje que se quiere dar.

Más allá de ser un elemento de comunicación entre individuos, el habla promueve el desarrollo del pensamiento, al hablar nuestro cerebro tiene que organizar ideas, lo que facilita el raciocinio e incluso la resolución de problemas lógicos.  Pero también es un conector de lo social y de la identidad. Hablar no es solo emitir sonidos articulados, eso es de lo primero que ha aprendido a hacer una IA; hablar es expresarnos, es la entonación y el acento con el que se dicen las cosas. Pero también el habla son los gestos y ademanes que acompañan lo verbal. Es un error pensar que el habla implica solo las palabras, porque conlleva también el entorno en el que se dicen y la forma en la que se dicen. Y para que el receptor del mensaje comprenda la correlación de toda esa información necesita, en gran medida, de la información visual que pueda obtener.

La posición de las cejas también ayudan y son muy útiles para interpretar las intenciones de quien dice las palabras. Nacemos con una cierta tendencia (o fascinación) por observar el rostro humano, es como un imán hacia nuestra atención visual que apenas empieza a tener forma. Nos comenzamos a enfocar en cómo se mueven los labios y la lengua cuando el otro individuo pronuncia las palabras. Más adelante vamos haciendo una correlación entre las palabras, la gesticulación, la entonación, la posición facial (ojos, cejas, párpados, etc. ) y el contexto en el que se dio. Bueno, no solo el cómo se dio, sino también lo que sucederá después, el entorno de lo hablado implica apreciar bien cómo reaccionan los demás a esas palabras.

La mirada de quien habla es fundamental y puede torcer completamente el sentido del mensaje. ¿Cómo sabemos que una persona nos habla sarcásticamente? En gran parte por su tono de voz, pero definitivamente la mirada dice mucho también sobre esto. ¿Cómo diferenciamos a una persona que está segura de lo que dice a una que está consumida en dudas?

Pero hay algo también interesante, y es que en realidad no siempre escuchamos con claridad, aunque nuestro umbral auditivo esté dentro de los límites normales. El sistema auditivo se apoya mucho en la parte visual porque le ayuda a complementar información que haya sido captada de forma incompleta o deficiente. Esto lo hace recurrentemente el sistema sensorial: ninguna señal llega completa o íntegra, siempre se pierden datos de una u otra forma y al cerebro lo que llega son solamente fragmentos. Entonces, cuando inicia el procesamiento, una gran parte de eso tiene que ver con rellenar la información faltante ¿De dónde sacan la información? Principalmente de lo que provean los otros sentidos, pero también de la memoria y la experiencia que el sujeto haya tenido con estímulos similares. Y esto no es algo nuevo, desde hace muchas décadas se ha comprendido que un sentido influye sobre la comprensión que tengamos de otro. Ver una película o un reel con el audio desplazado es sumamente incómodo, esa asincronía multimodal nos suele generar inquietud porque nuestro sistema sensorial* queda vulnerable, si pierde la capacidad de predicción entonces se arriesga a perder o confundir una gran cantidad de la información que debía percibir. Hay un efecto producido al no compaginar lo auditivo con lo visual que se descubrió hace ya algún tiempo, es el efecto McGurk.

Recuerdo la primera vez que escuché sobre el efecto McGurk, fue cuando realmente comprendí que los alcances de la visión eran mucho más de los que había aprendido en la carrera de optometría. El artículo “Hearing lips and seeing voices”(1) me llamó mucho la atención. En este artículo Harry McGurk y John Macdonald reportan el fenómeno que llevaría el nombre de uno de ellos. Este consiste en que se presenta a un observador una imagen de video de una persona produciendo una sílaba (/ta/, /da/, /pa/, etc.) y se le presenta un audio de esa misma persona pero pronunciando una sílaba que no es la que articula en el video. El efecto que esto produce es que el observador escuchará una tercera sílaba totalmente ajena a la que articulo y a la que pronunció. He dicho que todos los sentidos comparten información y trabajan en conjunto, pero los grandes compinches son la visión y la audición. Al ser por mucho los principales recolectores de información del exterior nuestro, suelen tener más complejidad a la hora del procesamiento cerebral (en nuestro caso los humanos; en perros, gatos y otras especies puede ser distinto). La integración audiovisual, que es esa combinación que hace el cerebro para comprender mejor, es muy compleja y es la explicación precisamente del efecto McGurk.

Se ha relacionado el efecto McGurk con actividad en zonas occipitotemporales, en ciertas áreas que históricamente se consideran visuales. Lóbulo occipital es más hacia lo visual y el temporal es más hacia lo auditivo. Cuando las áreas fronterizas se activan ante efectos como este es porque ambos sentidos están considerando la misma información, la información de habla. Algunos autores sugieren que lo auditivo es modulado por lo visual y que por ello el video afecta la audición.

El efecto McGurk es muy estudiado en ciencias cognitivas, por la cantidad de información que implica al ser un caso de integración multisensorial. Se han hecho estudios en niños con esquizofrenia o dentro del espectro autista y en ambos casos se ha visto que presentan alteraciones en la percepción del fenómeno y de la activación cerebral, pero conforme crecen esto se corrige. Luego, me llamó la atención descubrir que en la ambliopía los niños tenían resultados similares pero que en este caso no solían mejorar con la edad. Es decir, en ambliopía la alteración es permanente.

Recordemos que el efecto McGurk implica procesamiento audiovisual. Si la parte visual falla entonces podemos considerar casi lógico que falle dicha integración. Pero el fallo suele darse, no por la pérdida visual como tal sino por la alteración en la estimulación de esa vía. En el caso de la ambliopía las alteraciones eran tanto monocular (tanto con el mejor ojo como con el ojo afectado) como binocular. La afectación se da por alteraciones en zonas de procesamiento superior de la corteza cerebral.

Somos nosotros los que pasamos dividiendo todo para «entenderlo mejor», pero eso implica que nos olvidemos, o no apreciemos, cosas. La ambliopía y el efecto McGurk nos demuestran que las deprivaciones visuales tempranas no solo afectan la visión, afectan el procesamiento multisensorial y la comprensión del lenguaje. Si atienden pacientes con ambliopía, y no han considerado en algún momento del proceso la valoración multisensorial, háganlo, intégrenlo. Nuestro cerebro no procesa lo visual sin considerar lo auditivo o viceversa. Si queremos hacer una rehabilitación integral de la ambliopía, eso implica que tenemos que rehabilitar también el procesamiento audiovisual.

En un estudio se valoró el efecto McGurk en personas ambliopes y un grupo control sin ambliopía. El 100% del control presentó el efecto, pero de los ambliopes solo el 45%. Y ¿saben qué es lo más interesante? Que los que tuvieron presente el efecto en el grupo de los ambliopes fueron principalmente aquellos que iniciaron tratamiento visual antes de los cinco año de edad, o que la ambliopía se instauró después de esa edad.

En los últimos años he venido contemplando un poco más sobre este fenómeno de la ambliopía y sus cambios en el cerebro. Conocer que sus efectos van más allá de las zonas consideradas visuales me ayudó muchísimo a comprender hasta dónde llega la influencia de la visión en nosotros como personas o como individuo. Tanto en ambliopía como en miopía alta se han visto alteraciones en la función y conectividad de áreas que quizás no relacionaríamos directamente con la visión, como la corteza precentral, la amígdala o el hipocampo. Pero salen alteradas, y no en un solo estudio, sino en varios. Esas áreas están relacionadas con emociones, memoria, atención, lenguaje, entre otras muchas cosas. Una alteración en esas áreas no siempre se va a ver como un problema de déficit atencional o un trastorno del lenguaje. A veces es solo que a ese cerebro le consume más energía y recursos procesar ese tipo de información y eso se traduce en malestar, problemas de memoria, fatiga cognitiva, etc.

Cuidar los sentidos es cuidar la salud general. Los ojos nos han moldeado nuestro cerebro a lo largo de la evolución y también lo hacen a lo largo de nuestra vida. Ver mal no es solo ver mal, es poner a nuestro cerebro a trabajar de formas ineficientes y a dejar pasar un montón de información de nuestro entorno.

Notas:

* Noten que cuando hablo de «Sistema sensorial» me refiero a la parte del sistema nervioso que se vea involucrada en el procesamiento de la información proveniente de los sentidos como la vista, la audición y los demás, y que lo procesa de forma integral. Porque sí, el sistema nervioso hace poca discriminación sobre la información recolectada con los sentidos y las termina fusionando, siempre.

(1) McGurk, H., & MacDonald, J. (1976). Hearing lips and seeing voices. Nature, 264(5588), 746-748.

(2) Burgmeier, R., Desai, R. U., Farner, K. C., Tiano, B., Lacey, R., Volpe, N. J., & Mets, M. B. (2015). The effect of amblyopia on visual-auditory speech perception: why mothers may say “Look at me when I’m talking to you”. JAMA ophthalmology, 133(1).